La red de Indra

22 marzo, 2012

Via Láctea desde el desierto de Atacama

La red de Indra o las perlas de Indra es una imagen que proviene de unos escritos sánscritos Vedas de hace 5.000 años. Es una metáfora que sirve para ilustrar los conceptos de vacuidad, interdependencia e interpenetración []en el Budismo. Las perlas de Indra es una red de cuerdas de seda que se expande en todas las direcciones y que contiene en cada intersección una perla brillante que refleja todas las perlas de la red, como múltiples espejos hacia el infinito.

La visión Budista habla de la interconexión, interdependencia y responsabilidad mutua. Es el principio de la Relatividad Universal: todas las cosas coexisten en relación mutua. Todos los seres formamos una red interconectada, una red donde en cada nudo hay una piedra preciosa –un ser humano- cuya experiencia se refleja e ilumina todas las demás.

Curiosamente, recientes investigaciones apuntan a que el Universo pudiera ser como una sala de espejos en la que la luz viaja a través del universo creando una cadena de imágenes y reflejos aparentemente infinita.

Hace ya tiempo, en la década de los 40 fue concebida la Teoría General de Sistemas,  proporcionando un nuevo paradigma teórico y marco unificador para las ciencias naturales y las sociales. Explica lo que son sistemas, causalidad circular, retroalimentación, homeostasis, interdependencia, sinergia y totalidad: “el todo es más que la suma de sus partes”. Hoy hablamos de redes comunitarias, interconexiones, interacciones e interdependencia; conceptos que ilustran lo que sucede en un mundo globalizado.

El nuevo paradigma de la física cuántica es hoy más holístico y ecológico, en el sentido de reconocer la singularidad de toda la vida y la interdependencia fundamental de todos los fenómenos y sus múltiples manifestaciones, y los ciclos de cambio y transformación. Una conciencia ecológica que está muy cerca de la consciencia espiritual.  Una nueva visión del mundo que se manifiesta en las ciencias y en la sociedad, como una  telaraña de relaciones interconectadas en un proceso cósmico. Una red sin soportes, es decir sin apegos, y de plena igualdad, en la que ninguna parte es más fundamental que otra. 

Los mitos han proporcionado desde tiempos remotos una mayor comprensión y significado a los acontecimientos y dimensiones de la vida humana; proporcionan respuestas a preguntas existenciales. El mito Védico nos recuerda que el universo es una enorme red de joyas multifacéticas y cada una de ellas es un espejo en el que se ven reflejadas todas las demás, formando un infinito sistema de reflejos. El cosmos se refleja mutuamente, de hecho somos cada vez más conscientes de esta interdependencia e interconexión. El mito de red de Indra ilumina una nueva comprensión del alma del mundo, de las relaciones y la comunicación humana.

En un mundo en crisis en el más amplio sentido de la palabra, una crisis económica y sobre todo de conciencia, urge “dar muerte”, transformar la  sociedad egocéntrica, materialista, consumista, hedonista y corrupta que hemos construido para renacer a una sociedad consciente, solidaria, ecológica, cooperadora y compasiva. Todos somos responsables de la  fraternidad universal. Y para ello hoy tenemos un magnífico medio a nuestro alcance: las redes sociales.

En los últimos años a través de las redes sociales la comunicación, cooperación, sentido de comunidad, interrelación e interpenetración de la que hablaban los Vedas hace 3000 años se ha convertido  en una realidad. Avión, televisión, radio, prensa, nada tan rápido e inmediato como Internet. Lo hemos visto en los movimientos sociales de 2011: en 6 meses la spanish revolution se convirtió en la global revolution.

Las redes sociales son un reflejo de la red de Indra, el medio para llevar a cabo la renovación, la transformación social y económica hacia una sociedad del bien común, más justa, equitativa y solidaria. Desde cada monitor, pantalla, teléfono móvil se refleja una luz codificada en forma de mensaje que reverbera en todos las demás y nos muestra que no estamos solos. La información, ideas, puntos de vista, emociones, soluciones, decisiones se mueven a la velocidad de la luz, a golpe de destellos de luz, de alma a alma. Las redes sociales son el espacio que el pueblo ha elegido para encontrarse, manifestarse, expresarse, opinar y no callar. Un lugar social porque nadie está excluido,  porque por primera vez cabemos todos. Por cierto que la inclusividad, el principio de no separatividad es una ley espiritual fundamental. Todos somos uno.

Sabemos que la red es también un arma de doble filo porque es un virtual dispositivo de control social. Sin embargo hemos despertado y decidido que merece la pena el riesgo por el beneficio que proporciona, nos hace libres y contribuye al bienestar general. Ahora no podemos prescindir de ellas, tenemos el motor fundamental para empezar a cambiar las cosas. Es más, el Congreso de EEUU consciente de la poderosa herramienta que es Internet para el intercambio de ideas, impulsar acciones colectivas y cohesionar a todos, salvando distancias físicas, pretende restringir, prohibir, bloquear la libre comunicación, la libertad de expresión, el excepcional dispositivo para la democracia real que es Internet, promulgando una ley que les permita hacerse con el control, como en China e Irán. La revolución de las redes sociales es la nueva CONCIENCIA SOCIAL del mundo y con ellas podemos conseguir grandes logros.

Las redes sociales, la red de Indra y las constelaciones que forman las estrellas en una noche oscura y transparente se reflejan mutuamente en un paralelismo isomórfico, porque Lo que está abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo. Actúan para cumplir los prodigios del Uno”, como dejó escrito Hermes Trismegistro, sabio ocultista de la antigua tradición Hermética, en La tabla de esmeralda.

Para finalizar, os dejo una perla de Facundo Cabral: “Quizá el mayor desafío del ser humano en los albores del tercer milenio sea constatar que no estamos solos, que compartimos universo. Nos encontramos en la más preciosa aventura jamás vivida: la suerte inmensa de reunirnos, festejar, reír y materializar, desde nuestra individualidad, un universo de colaboración entre sus seres, quienes, gobernados desde nuestro universo interior, vivimos el sueño de ser amor universal”. Es también mi sueño.

Texto original © Ascensión Belart.

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TIERRA

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