Máscaras

4 mayo, 2012

Foto © Aina Climent Belart

Foto © Aina Climent Belart

No te dejes engañar por mí, no te engañes con las máscaras que utilizo pues uso miles de ellas y ninguna soy yo. Fingir es un  arte que se ha transformado en una segunda naturaleza para mí, pero no te engañes.Doy la impresión de que soy una persona segura, de que todo está bien y de que estoy en paz conmigo misma, que mi nombre es confianza y tranquilidad es mi lema. Que las aguas están calmas y estoy al mando sin necesitar a nadie. No te creas todo eso, por favor. Mi apariencia es tranquila y sin embargo es solo apariencia. Es una máscara superficial que cambia de acuerdo a la ocasión. Debajo de ella no hay tranquilidad ni calma, debajo de todo ello vive una parte de mí confusa, miedosa y abandonada, pero eso lo oculto porque no quiero que nadie lo vea.

Siento pánico ante la posibilidad de que mi parte débil quede expuesta y por eso mantengo mi rol, mi fachada de quien no se deja tocar para ocultarme de la mirada que pueda ver. Y esa mirada puede ser precisamente mi rescate, mi única salvación, y en el fondo de mí lo sé. Es lo único que puede empezar un proceso de auto rescate que me libere de los muros de la prisión que yo misma construí, de las barras y garras que yo misma tan sufridamente construyo. Pero no te digo nada de eso porque no me atrevo. Tengo miedo!

Tengo miedo de que tu mirada no venga acompañada de acogida, aceptación, amor. Tengo miedo de que me desprecies, que puedas deshacerte de mí más aún de lo que yo lo hago conmigo misma y con ello hacer que me sienta más herida. Tengo miedo de que si eso ocurre sienta que no valgo nada, y que el mundo lo vea y me rechace.

Entonces, sigo jugando mis juegos, mis juegos de fingimiento, y muestro una fachada de seguridad que oculta una niña temblando en mi interior. Continúo llevando mis máscaras, todas vacías, y mi vida se transforma en un campo de batalla. Mantengo contigo una conversación vacía y superficial, te digo muchas cosas que no tienen la menor importancia callando aquello que arde dentro de mí; pero no te engañes con este automatismo. Por favor, escucha con atención y escucha también eso que no te estoy diciendo y que desearía decir, aquello que necesito decir pero que no soy capaz de hacer. No me gusta esconderme, sinceramente no me gusta. Lo que realmente me gustaría es ser genuina, espontánea, yo misma.

Necesito ayuda y tu puedes ayudarme tomándome de la mano, aunque eso parezca lo último que yo parezca necesitar. Cada vez que me siento acogida y escuchada, cada vez que alguien intenta comprenderme demostrando aceptación dos alas nacen en mi corazón. Alas pequeñas y frágiles, pero alas. Con sensibilidad, afecto y comprensión me siento capaz. Esta tarea no es fácil para mi ni para quien quiera ayudarme, las ideas y creencias de que no valgo nada son muy antiguas y han creado muros fuertes, sin embargo existen actitudes y sentimientos más fuertes y poderosos que esos muros, y esa es mi salvación. Por favor, ayúdame a destruir estos muros con manos fuertes pero gentiles ya que hay puntos de mucho dolor.

Y ahora te preguntarás quien soy…

Soy una persona que convive contigo porque soy cada hombre, cada mujer, cada niño y cada niña, cada ser humano que te encuentras en tu diario caminar.

A la memoria de Susy Stroke, terapeuta gestalt y colaboradora desde sus inicios del programa SAT de Claudio Naranjo, de quien recibí este texto.

 Estrella del eneagrama

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