Hermano sol, hermana luna

16 julio, 2012

Hay películas que vemos en la adolescencia que nos marcan para toda la vida. Una de ellas para mis hermanas y para mi es Hermano sol, hermana luna, de Franco Zeffirelli  (1973), una película sobre la vida de Francisco de Asís (1182-1226).  Ahora que he vuelto de una estancia en Italia, en Le Marque, una zona donde se rodaron algunos de los exteriores campestres, y en Asís y en San Gimignano, donde se rodaron las escenas de interiores y del pueblo, he vuelto a emocionarme con la película y he reconectado con el mensaje de su vida. Una referencia interesante es que las letras y la música son de Donovan.

Francisco era hijo de un rico comerciante de telas en Asís. Tras volver de las cruzadas enfermo, habiendo pasado un año preso, experimenta una profunda crisis física,emocional y espiritual al sentir el dolor y el sufrimiento de la guerra y más tarde la pobreza de los excluidos, desfavorecidos y enfermos. El arquetipo de Francisco en el eneagrama es el Siete, subtipo social y la palabra que lo define es servicio. La pasión de la gula correspondiente al eneatipo siete en el subtipo social se controla, hay mayor sobriedad, un idealismo y altruismo extremo, sacrificio y entrega a una misión.

Cuando muere el ego el alma resplandece. Perteneciendo a una clase acomodada abandona todo por una causa a la que entrega su vida. Su amor por los seres humanos, los animales y la naturaleza, y al tomar conciencia de las desigualdades, el abuso de poder y la opulencia de la Iglesia y  los políticos en contraposición a la pobreza de otros tuvo el efecto de un despertar espiritual transformador, dedicando su vida al servicio de otros. Y para ello, eligió la vía de la pobreza, la austeridad y simplicidad, un camino hermano al budismo zen.

Mientras escribo mirando a un valle de campos de trigo, amapolas y retama, muy parecido a los que salen en la película,  siento que hoy más que nunca y después de varios siglos siguen igualmente presentes las diferencias sociales, la explotación, la esclavitud y el abuso de poder. Francisco conectó con su corazón y vio más allá del velo de lo ilusorio; fue un místico práctico que desafió el status quo al comprender la esencia de la Vida y de las relaciones humanas.

Recorrer los lugares donde vivió Francisco de Asís, contemplar la campiña italiana en su esplendor del verano, las mariposas blancas y negras de alas cortas y estrechas con puntos amarillos de vuelo inseguro, que él mismo debió contemplar, ha supuesto para mi una reconexión con aquellos ideales inspiradores de la adolescencia, donde se forja lo significativo de la existencia.

El sentido de su vida fue un compromiso al servicio a los pobres y de toda la humanidad, al abandonar las riquezas y su status social, como anteriormente hicieron otros seres iluminados, como Jesús y Buda. No es casual que la Sangha de la Escuela Zen Sambo Kyodan, a la que pertenezco, recite su Oración de Paz cada tarde en los retiros. El espíritu Franciscano de amor y compasión por los todos seres que sufren es el mismo voto que hace el Bodhisattva de salvar a todos los seres.

Oración de paz

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.

Allí donde haya odio, que yo ponga amor,

Allí donde haya ofensa, que yo ponga perdón,

Allí donde haya discordia, que yo ponga unión,

Allí donde haya duda, que yo ponga fe,

Allí donde haya desesperación, que yo ponga esperanza,

Allí donde haya tinieblas, que yo ponga luz.

Allí donde haya tristeza, que yo ponga alegría,

Oh, maestro, que yo nunca busque tanto…

Ser consolado…como consolar,

Ser comprendido…como comprender,

Ser amado… como amar.

Porque…

Es olvidándose… como uno encuentra

Es perdonando… como uno es perdonado,

Es dando…como uno recibe

Es muriendo…como uno resucita a la vida.

 Una plegaria, unas afirmaciones transformadoras que hoy más que nunca necesitamos para cambiar un mundo sumido en la opresión, la exclavitud, la pobreza y la desesperanza. Ahora bien, cada vez más seres humanos estamos despertando y somos conscientes de la necesidad de trabajar en el bien común, abandonando la codicia y los imperativos del ego que tanto sufrimiento están generando. Verdaderamente, urge recuperar el espíritu franciscano de amor y solidaridad, abrir el corazón de una manera generosa a todos los seres, empezando con los cercanos. Conectar con la naturaleza, con la Vida…y con el hermano sol y la hermana luna.

PANORAMICA 3

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