La revolución del amor

29 agosto, 2012

Foto © Aina Climent Belart

Foto © Aina Climent Belart

Una no para de sorprenderse ante los abusos de poder, las injusticias, la sobreexplotación de las personas y los recursos naturales, la codicia de algunos, las tremendas desigualdades, el empobrecimiento social… es una caricatura de la sociedad del bienestar. La eterna lucha entre poderosos y oprimidos, entre ricos y pobres. El poder político y económico unidos explotando al resto de la humanidad. Y ante esta situación la Iglesia se mantiene en silencio, siendo cómplice de todo ello.

Mientras, los movimientos sociales se organizan, algunos se erigen como Robin Hoods del S. XXI y otros afinan su personalidad a través de la meditación para dar lo mejor de sí mismos. Porque como bien dijo Cervantes: “Cambiar el mundo amigo Sancho, que no es locura ni utopía sino justicia!”

La salida individual es la creatividad, la confianza en las capacidades, la fe en los proyectos personales. Necesitamos apoyarnos unos en otros, mayores en jóvenes y viceversa. Crear la economía del bien común y la buena voluntad en las relaciones con nuestros semejantes. ¿Cuando caeremos en la cuenta de que somos Uno?

La llamada revolución del amor es una movilización de conciencias. Una revolución  como lo fueron en su momento la de Jesús de Narareth, Gandhi, el Dalai Lama, Mandela, Luther King, Teresa de Calcuta, Vicente Ferrer… y tantos otros. Una revolución para la transformación individual y colectiva.

Ahora tenemos una oportunidad para un cambio de conciencia. La libertad hoy es Internet. Las redes sociales son “Redes de indignación y esperanza”. El miedo, emoción mantenedora del status quo, se supera con indignación. Hay que luchar pero con sentimientos positivos no con enfrentamiento ni con ira. La esperanza es el sentimiento positivo: personas unidas en diferentes países. Porque “Juntos podemos”.

Hoy en día existen un buen número de iniciativas de meditación colectiva, es decir, muchas personas meditando a la misma hora, en diferentes lugares del mundo, unidos para alcanzar una conciencia emergente. Recordemos que al meditar en grupo se genera mucha más energía. La teoría de la masa crítica y el mono número cien son la base de esta iniciativa. Un grupo numeroso de personas irradiando sentimientos de paz, amor y bienestar tiene una repercusión en el nivel de conciencia mundial y puede generar un cambio para ayudar a la humanidad en su proceso evolutivo. Es una meditación colectiva para la transformación de la conciencia social.

Ahora bien, paralelamente es necesario hacer un trabajo interior, hacer las paces e integrar en primer lugar partes de nosotros mismos:  el niño interior, aquellos aspectos regresivos y vulnerables, y la sombra, aquello que rechazamos en los demás que no podemos ver en nosotros. Recordemos el axioma de Jung: “Lo que es adentro es afuera”. Así, iremos experimentando paz, aceptación, perdón y reconciliación en nuestro interior, que proyectaremos en el exterior, promoviendo un verdadero cambio social. “Se el cambio que quieres ver en el mundo”, dijo Gandhi.

¿A fin de cuentas, qué es lo que verdaderamente queremos? Paz, amor, Libertad, solidaridad, igualdad, justicia, compasión, fraternidad, Unidad. Juntos, podemos realizar  la REVOLUCIÓN del amor. LOVE.

Texto original © Ascensión Belart.

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