Los tres amores

18 enero, 2013

Foto © Aina Climent Belart

Foto © Aina Climent Belart

Atrás dejamos el famoso 2012. Un año difícil, reivindicativo, de muerte y transformación, de metamorfosis. El tsunami de 2012 arrasó con muchas de nuestras falsas ilusiones, hizo tambalearse a dioses con pies de barro para que caigamos en la cuenta de lo que es verdaderamente esencial. El final de 2012 nos brindó muchas oportunidades de sanación y transformación para que encarnemos la mejor versión de nosotros mismos.

Cabe preguntarse: ¿qué es lo que realmente quiero? Muchos queremos cambiar de película, definitivamente. Queremos paz, aceptación, fluir con la Vida. Vivir en el amor, con alegría e ilusión. Irradiar confianza, sonreír, sentir el corazón contento. Vivir con desapego y libertad.  Necesitamos cultivar el sentido del humor, dejar atrás la seriedad, el drama, el mal humor. Propiciar una conexión profunda con el alma, y para ello podemos ir a lugares sagrados que nos inspiren: caminar por la playa, ir la Catedral, subir a una montaña, incluso por que no, visitar el cementerio para tener presente que estamos de paso. La vida se nos escapa como la arena de un reloj…

Cada año que empieza es un nuevo ciclo, una oportunidad de hacer propósitos para una nueva vida. ¿Cómo quiero vivir mi vida? Buscar un equilibrio, cuidar la alimentación y la salud, hacer ejercicio, tratarnos con amor y ternura, disfrutar de la naturaleza, ser felices. Hacer todo aquello que a uno le hace vibrar e irradiar luz. Gozar de la vida que se nos ha dado. Ser agradecidos.

Ahora bien, para relacionarse desde la esencia es impresindible cultivar un espacio de silencio y soledad, regalarse un tiempo para nutrir el alma. A solas podemos meditar, pintar mandalas, hacer yoga, dibujar, bailar, cantar, cocinar, escribir, caminar por la montaña, mirar el fuego y ver las imágenes que se forman…

A 2013 en la red se le ha llamado Eros, 2013 leído al revés. Si Freud fundamentó su teoría en Eros y Tanatos, el instinto de Vida y de Muerte que coexisten en cada uno de nosotros, Claudio Naranjo habla de cultivar los tres amores, las tres dimensiones del amor.

Eros es el amor primordial, el gozo de vivir, la disposición al placer, la pasión, el instinto y la sexualidad. Es el amor físico, el erotismo, el deseo… el niño. El segundo es el amor compasivo, la benevolencia, la empatía, la bondad. El amor que mira a la tierra, el amor apreciativo que da valor al otro, que se pone en su lugar, el amor de madre. Es ternura, entrega, desear el bien al otro, amor por la humanidad. El tercero es el amor admirativo, devocional, el amor que mira al cielo, la conciencia transpersonal, el amor reverencial. Es admiración, respeto, amor del Padre. Rendir culto a lo sagrado, la música que eleva el espíritu, el amor a Dios.

Foto © Aina Climent Belart

Foto © Aina Climent Belart

Cada eneatipo o tipo de personalidad tiene más desarrollado un tipo de amor en detrimento de los otros. Lo interesante es desarrollar y equilibrar las tres dimensiones de amor para completarnos. Cuando sentimos que nos falta amor es porque necesitamos cultivar alguno de ellos. Podemos entrenar el músculo del corazón, es decir, amar más y mejor, y buscar menos ser amados ya que ésta es una posición infantil y neurotica.

Ver al otro. Cristo dijo: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. El egocentrismo reduce, comprime, asfixia. Ver y celebrar al otro expande, enriquece, colma. Emilio Carillo dice que tenemos por delante tres meses de crisálida para que la metamorfosis sea completada, hasta el equinoccio de primavera de 2013. Seguimos en un proceso de metamorfosis que nos lleva a ser eso que siempre hemos querido ser. Podemos soltar y renunciar a lo que nos sobra: quejas, críticas, juicios, preocupaciones, apegos, envidias, miedos, celos vanidad, rechazos… ¿No estás cansado de todo eso?

Es hora de compartir el amor y la alegría. De vivir en el ahora y ser amigo del momento presente. Es hora de decir si a lo que es, a lo que se manifiesta a cada momento.  Las cosas van y vienen, la vida fluye, mientras podemos instalarnos cómodamente en nuestro centro ante lo que aparece y desaparece. Internamente alineados con el fuir de los acontecimientos, sin resistencia, externamente con un corazón cálido y una sonrisa búdica.

Vivir de una buena vez desde el alma. Vivir lo que siempre hemos querido vivir. Encarnar las cualidades que valoramos. ¿Qué haría el Amor?  Cada uno de nosotros somos una cara de la multifacética y sagrada esfera de la Vida. Nadie se salva solo. Nos va mejor cuando conectamos con  los ritmos del Cielo y de la Tierra, alineados con nuestra esencia, alineados con el Universo, con la Voluntad Divina. La plenitud está en el ahora. Podemos cambiar de película, pasarnos a una nueva que nos guste más. Ya sabes: “cuando quieres algo todo el universo conspira para que realices tu deseo”. Hemos de creérnoslo de verdad, encarnarlo y realizarlo.

En 2013 podemos cultivar los tres amores en la vida cotidiana. Placer, compasión, devoción. Cultivar un corazón cálido, alegre y compasivo. Si los ejercitamos nos daremos cuenta de que somos más felices, radiantes, plenos. La vida es significativa cuando vivimos alineados con el ahora, conectados con la esencia, viendo al otro, dando Gracias.

Texto original © Ascensión Belart.

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