¿Bailamos?

14 octubre, 2013

© Aina Climent Belart

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Este vídeo nos recuerda algo tan sencillo como hacer lo que nos gusta para ser felices. Hemos olvidado la importancia de sentir el mover el cuerpo, jugar, bailar, vivir el presente. Nos hemos creído que para vivir es fundamental ganar dinero, ser responsables en exceso, cumplir con lo que la sociedad nos ha hecho creer, y así nos va. De hecho, en nuestro país hay miles de jóvenes muy preparados que tienen que emigrar porque aquí no hay trabajo para ellos.

Los niños nos recuerdan una y otra vez lo verdaderamente esencial en la vida, las actividades que nutren el alma, aquello que nos conecta con nuestra naturaleza primigenia. Nos situamos en la mente, en lo que debemos hacer, en definitiva en el ego, y nos alejamos de nuestra esencia. Los niños viven el presente, sienten, están conectados a sus verdaderas necesidades. Necesitan jugar, crear, disfrutar de las relaciones con los adultos de referencia, el padre y la madre, conectar con los demás, amar. Los niños saben bien como celebrar la vida, y del poder de la magia y de los sueños.

Por su parte, el ego busca ser más que nadie, es vanidoso, envidioso, se preocupa, tiene miedo a perder sus posesiones, le subyuga el poder, el destacar. Nuestro niño interior sigue viviendo en nuestro corazón, aunque algunos adultos hayan sellado la puerta de acceso a él. Los niños a quienes no se les escucha se cansan de pedir, de intentar que se les tenga en cuenta, se mustian y su voz queda ahogada. Un adulto cuyo niño interior se ha quedado sin voz es infeliz, es un autómata movido por el ego. Hay un gran sufrimiento interno cuando el niño interior está ahogado, cuando es abandonado, ignorado, descalificado, cuando no es tenido en cuenta, como ya lo fue en la infancia. Interiorizamos los modelos de padre y madre y repetimos aquello que aprendimos en la infancia. Hacen falta muchas sesiones de terapia para desbloquear al niño interior, para reconectar con su alegría, su intuición, su espontaneidad e imaginación.

Jesús de Nazareth dijo: “Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él”. Se refiere a conectar con la inocencia, la bondad, la sencillez, la humildad. En un mundo plagado de corrupción, egoísmo, egocentrismo, abuso de poder, falsedad, falta de solidaridad, consumismo, urge conectar con la mirada amorosa, auténtica, solidaria y pura de los niños, con su capacidad de asombro.

Indudablemente, muchos estamos despertando y empezamos a vislumbrar cómo vivir una vida llena de verdadero sentido, como nos trasmite el autor de este video. Vive, siente, disfruta, crea, ama ahora. Deja que tu niño interior baile, se mueva y se regocije como si no hubiera un mañana. “Se el que eres”, dijo Jung.  Y Picasso: ” Cada niño es un artista. El problema es continuar siéndolo cuando creces”. Permite que el artista que vive en tu interior se manifieste.

Texto original © Ascensión Belart.

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© Aina Climent http://ainacliment.tumblr.com/

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