Los arquetipos animus, ánima

19 marzo, 2014

© Aina Climent Belart

© Aina Climent Belart

La polaridad universal entre el principio masculino y el femenino tiene lugar también dentro de cada hombre y cada mujer. Somos la unión de un óvulo y un espermatozoide, tenemos hormonas masculinas y femeninas, lo que significa que tenemos acceso a un amplio abanico de energías masculinas y femeninas.

El animus y el ánima son arquetipos internos o representaciones inconscientes. Jung, psiquiatra visionario cuya obra mantiene hoy una extraordinaria vigencia, denominó animus a la parte masculina de la psique de la mujer, y ánima a las cualidades femeninas de la psique del hombre. La polaridad masculina implica movimiento, es la acción de engendrar, de penetrar, la capacidad de explorar el mundo y de ir en busca de lo que se quiere. Es la iniciativa, la lógica, la mente. La polaridad femenina es la capacidad de entrega y de receptividad, la ternura, fecundidad, contemplación e intuición. El cuerpo frente al espíritu.

El trabajo de integración de ambas polaridades se denomina «matrimonio interior» o «boda alquímica», consiste en aunar y equilibrar ambos principios complementarios dentro de uno mismo para completarse. Gráficamente estaría representado por el símbolo oriental del equilibrio dinámico entre el Yin y el Yang que todos conocemos. La energía masculina y la femenina se relacionan con el dios Shiva (conciencia) y la diosa Shakti (energía) los amantes universales de cuyo amoroso abrazo nace todo. Es la integración de las polaridades:

                                                                                                  

   Sol / Luna

Cielo/ Tierra

Penetrabilidad / Receptividad

Mente / Cuerpo

Razón/ Intuición

Fuerza / Vulnerabilidad

Perseverancia / Flexibilidad

Separación/ Unión

Espíritu / Naturaleza

Este principio de integración de opuestos es de primordial importancia en la psicología jungiana: la resolución que por medio de la integración acaba con el conflicto. Jung denominó «obra de principiante» a la integración de la sombra, y «obra maestra» a la integración del masculino y el femenino.

El alma del hombre es de naturaleza femenina, y la de la mujer masculina. Jung dice que los hombres son masculinos por fuera y femeninos en su interior, mientras que las mujeres son femeninas exteriormente y masculinas por dentro. Las mujeres son receptivas por fuera pero penetrantes y duras en su interior, y los hombres son agresivos y fuertes por fuera pero blandos y protectores por dentro. Cuando las mujeres conectan con su interior encuentran lógica, competitividad, firmeza, poder personal y reflexión. Cuando los hombres vislumbran su interior muestran vulnerabilidad, compasión, sabiduría, deseo de unidad y tolerancia.

El ánimus es un arquetipo inconsciente que se revela como la imagen interna que tiene la mujer del hombre, lo masculino interno de la mujer. Por su parte, el ánima es la imagen inconsciente de la mujer en el hombre, lo femenino interno del hombre. Ambos arquetipos generan atracción a través de la proyección de esa imagen interna en el exterior. Jung dice que en los amores a primera vista uno es “tomado” por la fuerza interna del arquetipo, es decir que aquello que nos atrae de un hombre o una mujer es el propio animus o ánimaBert Hellinger, creador de las constelaciones familiares, y para mí el principal heredero de Jung, manifiesta en su libro Felicidad Dual que para que una relación sea duradera hay que crear una imagen interna que corresponda a la propia dignidad, fuerza y vocación, entonces llegará alguien que reúna estos aspectos.

Viendo la entrevista del documental realizado por Salomon Shang en 1957 y al releer su autobiografía Recuerdos, sueños, pensamientos se adivina el genuino interés de Jung por la complejidad del alma femenina. Además de conocer íntimamente a su mujer Emma, y a sus dos amantes y después psicoanalistas, Sabina Spielrein (posiblemente inspiradora de estos arquetipos) y Toni Wolff, conoció a en profundidad a muchas mujeres a través del psicoanálisis. Jung comprendió y revalorizó la riqueza del universo femenino, compensando así en buena medida el rechazo y la exclusión que sufrió la mujer durante siglos por parte de la sociedad  patriarcal.

Ahora bien, Jung investigó estos arquetipos en la primera mitad del siglo XX, entre los años veinte y treinta, y desde entonces el ser humano y las relaciones de pareja han evolucionado muchísimo. Las mujeres llevamos décadas integrando la polaridad masculina, y los hombres están haciendo lo propio con su polaridad femenina, aunque todavía en menor medida. Si su innovadora visión de integrar la otra polaridad fue en ese momento una fascinante teoría, hoy conocemos su verdadera trascendencia al experimentar cómo el destino personal deviene de la integración del animus y el ánima. Hombres y mujeres nos hemos transformado de una manera asombrosa a través de esta integración. Estos procesos, sin embargo, están generando nuevos desafíos, enigmas e incógnitas que Jung seguramente no llegó vislumbrar.

© Aina Climent Belart

© Aina Climent Belart

En efecto, hay aspectos a tener en cuenta, por ejemplo es un hecho que la mujer que ha desarrollado su energía masculina se siente segura, es activa y tiene capacidad de decisión, en detrimento su femineidad, por lo que a la hora de abrirse a un hombre necesitará reequilibrar ambas energías para no entrar en competencia con él y permitirle entrar en su vida. En este sentido Hellinger dice que “cuando uno se realiza integrando lo que es propio del otro sexo se siente completo y se convierte en una persona solitaria y autosuficiente”. Por su parte, los hombres que rechazan su parte femenina se muestran poco receptivos, les cuesta entregarse y tienden a huir de la intimidad. Los hay que integran el femenino reprimiendo su agresividad, mostrándose excesivamente débiles y buscando una mujer que les sostenga. Algunos hombres se quejan de que las mujeres hemos perdido femineidad en este proceso, mientras que para otros es una liberación no tener que cargar con el destino de las mujeres.

Si parece que existe un desfase entre los procesos de los hombres y las mujeres. Es fundamental que todos los que transitamos un camino de consciencia tengamos en cuenta estos procesos para equilibrarnos en primer lugar individualmente. El mundo necesita que las fuerzas masculinas y las femeninas se equilibren, cooperen y fluyan juntas, que no predomine lo masculino sobre lo femenino, que la Diosa recobre su lugar y lo masculino se ponga al servicio de lo femenino. Un mundo con las dos alas, la del amor y la libertad, integradas y fluyendo en una completa unión.

Siempre hay otra vuelta de tuerca, y más allá de los arquetipos Jungianos ahora necesitamos resintonizar y apropiarnos de nuestra masculinidad y femineidad. Una vez que hombres y mujeres hemos desarrollado las energías masculinas y femeninas en nuestro interior, es hora de dar un paso más para que el arquetipo integrado no coarte y restrinja la plena expresión de la esencia sexual, es decir, necesitamos fortalecer la propia masculinidad y femineidad.

En su libro En íntima comunión  David Deida  investiga los tres estilos de relación y nos propone nuevas vías de crecimiento en pareja. Existen, según él, tres fases en las relaciones con sus características específicas: la de dependencia, la de 50-50 y la etapa de íntima comunión. Un recorrido de crecimiento necesario, individualmente y como pareja, para integrar y reequilibrar  en cada uno las energías de manera que la energía masculina y femenina fluya entre ambos naturalmente. Si la mujer se resitúa en su polaridad femenina el hombre hará lo propio con su polaridad masculina, y viceversa. En el libro encontraréis también información de la polarización para relaciones entre personas del mismo sexo.

Animus y ánima son arquetipos profundamente transformadores. Cuando el hombre integra su femenino y la mujer hace lo propio con su masculino ambos recobran energía y se hacen dueños de las expectativas y fantasías inconscientes proyectadas en el otro sexo, lo que da como resultado una mayor aceptación de la realidad y del otro como es, menos exigencias, desilusiones y conflictos, y una mayor libertad y creatividad para ambos. Gracias a este proceso la relación de pareja se renueva, se vuelve más sana, profunda y completa.

La pareja arquetípica sirve de motivación para ir más allá, hacia un nuevo horizonte. Cuando las energías se equilibran en cada uno de ellos, y el masculino de él es más fuerte que el masculino de ella, y el femenino de ella es más fuerte que el de él  ambos conquistan su espíritu salvaje y poder personal. Ella impele hacia un flujo de amor, intimidad y comunicación más profunda a través de la sensualidad y la irradiación, y él aporta dirección, propósito, libertad y expansión a la relación. Ambos cultivan la conexión consigo mismos comprometidos en sus procesos de realización personal, permaneciendo presentes con el corazón abierto momento a momento, en la práctica del verdadero amor, despiertos a la totalidad de su Ser. La práctica del amor se refleja en una sexualidad sagrada que fluye entre la pasión, la rendición y el éxtasis, y relajados en su verdadero Ser experimentan la Unidad. Cuando el alma accede a la profundidad de los abismos e integra la mitad que le falta alcanza la plenitud.

Texto original © Ascensión Belart.

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12 pensamientos en “Los arquetipos animus, ánima

  1. ¿Te refieres Patricio en tu caso a integrar el ánima? Hay que tomar conciencia de la parte femenina, vulnerable, receptiva. ¿En qué aspectos eres más activo y en cuáles más receptivo? Es necesario ir tomando contacto y dar lugar a que el ánima se haga presente y tome espacio. Los hombres que tocan un instrumento conectan con más facilidad con su parte femenina. Educar la paciencia, el dejar que las cosas sucedan en lugar de provocarlas, dejar que el corazón se exprese y la intuición se manifieste. El trabajo corporal, el movimiento, la creatividad, el teatro y muy especialmente la meditación, por cuanto de “no hacer” tiene, pueden ayudar también a expandir e integrar tu parte femenina. Espero que esto te ayude. Un abrazo!

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  2. Hola, extraordinarios artículos, durante toda mi vida me he relacionado bastante bien con la figura femenina, hora se que necesito hacer un balance sobre lo masculino, por que creo que es la parte que me falta, digo creo por que fueron muchos años casado, digamos 25 y la relación fue muy buena, solo que mi ex se cansó de no sentir ese lado masculino desarrollado por la forma de mi comportamiento, no soy gay aclaro, solamente que siento que me falta esa fuerza proyectarla y quisá eso fue lo del rompimiento aunque no lo entendí nunca. lo importante es que después de 3 años, he decidido abrir nuevamente al amor en pareja por que tengo la certeza de que si se puede lograr crecer juntos, me gustaría saber desde tu perspectiva y entendiendo muy bien lo de la mujer como lo esplicas en tus artículos, ¿cuales serian los puntos básicos para iniciar de nuevo…una vida en amor de pareja..?
    Saludos y sigue escribiendo, lo haces extraordinariamente bello…

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  3. Parece que estás en un buen momento para reflexionar sobre tu aspecto masculino y sobre lo que sucedió en tu matrimonio. Tal vez tu ex mujer tuviera su aspecto masculino más fuerte que el tuyo, de ahí las dificultades. Es posible que con una mujer cuyo aspecto masculino esté menos desarrollado que el tuyo la relación sea más equilibrada y satisfactoria. Para este tema, te recomiendo el libro de Davis Deida “En íntima comunión.

    Respecto a los puntos básicos para iniciar una vida de amor en pareja, es fundamental hacerse cargo del niño interior y sanar sus heridas, entre otras muchas cosas que puedes encontrar de manera detallada en mis artículos dentro de la categoría Relación de pareja. Gracias y saludos!

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  4. Yo creo que a mí me falta, por mi historia de vida, integrar mi parte femenina, porque siendo mujer, he tenido que tomar las decisiones, el generar los cambios y hacer que las cosas se muevan. Por eso soy impaciente y ansiosa, y siento que si algo no resulta es porque no hice lo necesario para que funcionara. Tengo una energìa nerviosa que me ha pasado malas jugadas sobre todo en lo emocional. Sin embargo, a la vez, soy muy sensible, soñadora, intensa, de emociones muy profundas y complejas. De hecho, estoy en un momento de mi vida en donde siento que tengo que aprender a conciliar cosas que para mí antes eran irreconciliables, porque no puedo con las incertidumbres. O las cosas son o no son para mí, pero ahora mi circunstancia me ha movido a redefinir esa postura tan rígida ante las cosas, a querer dejar de controlar todo, a no resistirme y fluir. Espero algún día lograr el equilibrio en este escenario dialéctico que es la vida.

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  5. Hola!!! Llegue a este maravilloso articulo, intentando buscar respuesta al fracaso de todas mis relaciones de pareja, incluso actualmente siento una profunda necesidad de terminar mi actual relacion porque siento que no es el amor el que la conduce. Pero cuando hay hijos todo se vuelve mas dificil. Siento que luego de anos de una mala relacion, y de la resistencia de mi pareja por la comunicacion para la busqueda de soluciones, hoy no es posible, entre nosotros, todo este proceso para curar y hacer surgir y crecer este amor sano y libre del que hablas. Creo que hoy me toca cerrar y curar esta etapa de relaciones fallidas caracterizadas por los celos, el pretender ser centro de la otra persona, el esperar constante, el tomar al otro como depositario de expectativas, la dependencia, el egoismo. Caracteristicas que se dieron en todas mis relaciones.
    Deseo con todo mi ser, lograr terminar esta etapa de desilusion constante, abrir mi corazon, creer que el amor es posible para mi, Ya que muchisimas ocasiones he creido que nunca podria amar y ser amada, realmente estaba convencida de que EL AMOR NO ES PARA MI, no es lo mio. Espero poder hallar este equilibrio animus-anima, como primer gran paso para lograr algun dia amarme y amar sin miedo, sin ahogar, sin herir. Estoy haciendo terapia y este articulo me ayuda a reflexionar, cuestionarme y tener esperanza de que el amor es posible trabajando, creyendo, construyendo, ojala encuentre a alguien en este camino. Muchas gracias

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    • El Amor es para ti, igual que para todos. Ahora bien, antes has de cerrar esta etapa, Decir “Adios” con amor y gratitud al padre de tus hijos y prepararte para un proceso en solitario en el que dejes atrás esos mecanismos del ego de los que hablas: celos, posesividad, control etc e ir integrando tu parte masculina, tu ánimus para prepararte para el AMOR. No es un proceso fácil ni rápido, lleva su tiempo, es vivir el día a día creciendo e integrando aspectos nuevos, algunos seguramente algo desconocidos. Te deseo mucha paciencia y amor contigo misma. Buen Camino!

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  6. Jamas imagine que lo que estaba viviendo era precisamente esto, encontrarse y conectarse con alguien que en mi caso su lado masculino es mas fuerte que el mio, realmente yo puedo ser femenina y disfrutarlo, ya que solo habia podido hacerlo de mi lado masculino y esto crea cierta frustracion, no sabia que era lo que me sucedia y es esto que experimento es nuevo, pero tambien es prohibido, jamas lo busque y tampoco lo provoque, solo llego y provoco un caos en mi mente, cuerpo y alma…. realmente es un conflicto interno del cual me esta costando mucho salir, porque decir no al amor y renunciar es la etapa de mi vida mas dificil que no espere vivir nunca…..

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    • Una buena relación de pareja precisa que el masculino de él sea más fuerte que el de ella. Recomendable el libro: Ser mujer, un viaje heróico de Maureen Murdock. Aprender, crecer, tomar conciencia, avanzar en nuestro camino de autoconocimiento, en el proceso de INDIVIDUACIÓN. Adelante, paso a paso hasta la realización última ❤

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