Querido Hombre: yo te he herido

Aimee Stewart

Aimee Stewart

 

Querido Hombre: yo te he herido.

Te he menospreciado, manipulado, enjuiciado, culpado, provocado, poseído y lastimado. Te he celado, chantajeado, ninguneado y traicionado. Te he violentado, conquistado, sometido y controlado en mis interacciones contigo desde mi inconsciencia e ignorancia.

Te he proyectado mis frustraciones y mi sombra, todo aquello que no veía ni aceptaba de mí misma. Te he proyectado mis miedos, expectativas, exigencias y demandas. Me he hecho la tonta, me he colgado y he hablado mal de ti. Te he sido fiel, te he sido infiel, y me he obsesionado contigo en la búsqueda de tu mirada. Sigue leyendo

Détox emocional, détox alquímico

Ellen Auerbach

Ellen Auerbach

La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas o el mar. Karen Blixen

Cuando la vida nos pone frente a su cara menos amable, cuando experimentamos pérdidas, muertes y duelos, y también cuando se termina una relación, es imprescindible hacer un détox emocional. Las pérdidas nos remueven hasta los cimientos, nos desestabilizan y hacen perder pie, nos suscitan emociones como dolor, miedo, frustración, rabia, culpa, resentimiento, tristeza y confusión; emociones que generan residuos que debilitan y apagan la luz de nuestro corazón. Bien pensado, la noche oscura del alma puede trascenderse a través de un détox alquímico.

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En el ápice del alma

Thomas Rowlandson

Thomas Rowlandson

Que llegue quien tenga que llegar, que se vaya quien se tenga que ir, que duela lo que tenga que doler… que pase lo que tenga que pasar. Mario Benedetti

Somos muchos los que anhelamos una relación en la que revelar la propia alma, una relación a la que entregarnos, en la que compartirnos y seguir creciendo. Ahora bien, es un hecho que todo lo que empieza tiene su final, por lo que antes o después llega el momento de decir adiós. Nos acompañamos un tramo del camino hasta un cierto lugar. A veces sencillamente no se puede continuar, los egos ganan la partida, no se termina de encajar, no se respeta la individualidad. Uno se siente extenuado, frustrado y vacío, por eso se queja, protesta y se enfada, posiblemente porque no se ha sido honesto y fiel sí mismo. Se han hecho demasiadas concesiones, se esperaba del otro aquello que no podía dar, o bien no se han respetado verdaderamente las necesidades y los anhelos del alma. Entonces llega el amargo momento de decir: nos rendimos. Hicimos lo que pudimos, no supimos más. Sigue leyendo

La entrega del corazón

 

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Cuando los pares de opuestos se unen, algo divino sucede. Jung 

Muchos sabéis de mi fascinación, tanto cuando escribo como en consulta, por el proceso de individuación, integración y maduración en el que uno decide hacerse cargo de sí mismo, desarrolla sus propios recursos y aprende a sostenerse a nivel emocional y económico como etapa previa y requisito necesario para relacionarse íntimamente con un otro significativo. Si bien es cierto que suelo hacer hincapié en la integración del niño interior y la parte adulta que forman un ocho, hoy quiero escribir sobre el símbolo del infinito, que representa la relación, la eternidad, el lazo de amor espiritual también llamado santo ocho. El vínculo que une a las parejas: el nosotros. Sigue leyendo

En íntima conexión

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© Aina Climent

Dijo Lao Tse: Cuando te des cuenta de que lo que le haces al otro te lo haces a ti mismo, habrás entendido la gran verdad”.

La dinámica inherente a la Vida es la integración de las polaridades, lo que significa ir de crisis en crisis, como en el juego de la Oca. Hay un hecho: si me impaciento ante una situación, me impaciento. Si me enfado con algo o con alguien, me enfado; si me preocupo ante lo que pueda suceder, me preocupo. Si me amedranto ante algunos hechos, me amedranto; si me entristezco, me entristezco… y así sucesivamente. Suena a verdad de Perogrullo pero es una verdad como un templo. A veces nos enganchamos a un estado de ánimo, alimentamos la rabia, el dolor, la pena o el malestar; nos cargamos de rencor, impaciencia, miedo o ansiedad. Literalmente lo alimentamos. Nos enrocamos y enganchamos para defender un estado de ánimo o una postura, y nos hacemos daño. Vendría a ser como regañar, amedrantar, preocupar o fomentar el enfado de un niño, ¿qué sentido tiene? Sigue leyendo

Ámate y no sufras

© Aina Climent Belart

© Aina Climent Belart

“Cuanto más solitaria, más sola, abandonada de mis amigos y con menos recursos, más me respetaré a mí misma.” Jane Eyre, de Charlotte Brontë.

Me conmueve atender en consulta a un número elevado de personas hambrientas de amor, que buscan el amor a través de alguien que no puede proporcionarlo y se implican en pseudorelaciones en un proceso altamente desgastante que no va a ningún lado, involucrándose repetidamente en “sucedáneos” que no son más que distracciones de la tarea esencial, la tarea imprescindible para vivir bien: amarse a sí mismo. Sigue leyendo

Amar y dejarse amar

Foto © Aina Climent Belart

Foto © Aina Climent Belart

El amor es lo que más deseamos tener y lo que más deseamos dar. Sin embargo, nadie se da cuenta de que a todas horas está siendo ofrecido y rechazado. Kahlil Gibran.

Una y otra vez observo que las personas que continúan aferradas a patrones de relación de dependencia, control, manipulación, celos y posesividad experimentan sufrimiento y aniquilan el amor. Hombres y mujeres nos estamos dando cuenta de que necesitamos crecer y madurar interiormente. ¿Qué deseamos las mujeres? Sentirnos libres, tomar decisiones, llevar las riendas de nuestra vida. Algunos lo viven como una amenaza cuando lo cierto es que no hay nada que temer, que eso que queremos para nosotras es lo que luego sabremos proporcionar a la pareja: espacio, libertad, intimidad, presencia. Sigue leyendo