La revolución será feminista ♀

Trash Riot

Trash Riot

Este año las mujeres nos estamos manifestando para reivindicar la plena igualdad de derechos. Un día y otro salen a la luz actos de hombres que maltratan, vejan, agreden, violan y matan a mujeres, como se ha venido haciendo desde el principio de los tiempos. Y las mujeres hemos dicho BASTA. Basta al desequilibrio y a la desigualdad, a la brecha salarial, a no poder sentirnos libres e ir con miedo por la calle por la noche. Y ahora, con las agresiones sexuales en grupo hemos llegado a nuestro límite y decimos basta de asesinar, de agredir, de someter; basta de violaciones, humillaciones y malos tratos. Las mujeres somos la mitad de la población mundial y estamos muy hartas del machismo y del patriarcado. Sigue leyendo

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Tiempo de barbecho

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© Aina Climent Belart

Todo en la vida son ciclos, procesos y transiciones. Después de un período de crisis, de pérdidas y duelos, después de un détox emocional es recomendable un tiempo de barbecho. El otoño es buen momento al ser una transición hacia el invierno, un tiempo que favorece la quietud, el recogimiento, la introspección, la mirada interior y la conexión con uno mismo. Jung escribió: “Quien mira hacia afuera sueña, quien mira hacia dentro, despierta”. Un tiempo de barbecho es lo que se necesita para dejarse en paz, seguir sanando y prepararse para una nueva relación íntima. Un tiempo para regenerarse, autorregularse y cultivarse interiormente. Sigue leyendo

Détox emocional, détox alquímico

Ellen Auerbach

Ellen Auerbach

La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas o el mar. Karen Blixen

Cuando la vida nos pone frente a su cara menos amable, cuando experimentamos pérdidas, muertes y duelos, y también cuando se termina una relación, es imprescindible hacer un détox emocional. Las pérdidas nos remueven hasta los cimientos, nos desestabilizan y hacen perder pie, nos suscitan emociones como dolor, miedo, frustración, rabia, culpa, resentimiento, tristeza y confusión; emociones que generan residuos que debilitan y apagan la luz de nuestro corazón. Bien pensado, la noche oscura del alma puede trascenderse a través de un détox alquímico.

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En el ápice del alma

Thomas Rowlandson

Thomas Rowlandson

Que llegue quien tenga que llegar, que se vaya quien se tenga que ir, que duela lo que tenga que doler… que pase lo que tenga que pasar. Mario Benedetti

Somos muchos los que anhelamos una relación en la que revelar la propia alma, una relación a la que entregarnos, en la que compartirnos y seguir creciendo. Ahora bien, es un hecho que todo lo que empieza tiene su final, por lo que antes o después llega el momento de decir adiós. Nos acompañamos un tramo del camino hasta un cierto lugar. A veces sencillamente no se puede continuar, los egos ganan la partida, no se termina de encajar, no se respeta la individualidad. Uno se siente extenuado, frustrado y vacío, por eso se queja, protesta y se enfada, posiblemente porque no se ha sido honesto y fiel sí mismo. Se han hecho demasiadas concesiones, se esperaba del otro aquello que no podía dar, o bien no se han respetado verdaderamente las necesidades y los anhelos del alma. Entonces llega el amargo momento de decir: nos rendimos. Hicimos lo que pudimos, no supimos más. Sigue leyendo

En íntima conexión

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© Aina Climent

Dijo Lao Tse: Cuando te des cuenta de que lo que le haces al otro te lo haces a ti mismo, habrás entendido la gran verdad”.

La dinámica inherente a la Vida es la integración de las polaridades, lo que significa ir de crisis en crisis, como en el juego de la Oca. Hay un hecho: si me impaciento ante una situación, me impaciento. Si me enfado con algo o con alguien, me enfado; si me preocupo ante lo que pueda suceder, me preocupo. Si me amedranto ante algunos hechos, me amedranto; si me entristezco, me entristezco… y así sucesivamente. Suena a verdad de Perogrullo pero es una verdad como un templo. A veces nos enganchamos a un estado de ánimo, alimentamos la rabia, el dolor, la pena o el malestar; nos cargamos de rencor, impaciencia, miedo o ansiedad. Literalmente lo alimentamos. Nos enrocamos y enganchamos para defender un estado de ánimo o una postura, y nos hacemos daño. Vendría a ser como regañar, amedrantar, preocupar o fomentar el enfado de un niño, ¿qué sentido tiene? Sigue leyendo

Perdonar es sanar

Foto © Aina Climent Belart

Foto © Aina Climent Belart

Amar, aceptar, perdonar son palabras que en los últimos años escuchamos continuamente; sin embargo a veces no sabemos bien cómo hacerlo, de hecho varias personas me han preguntado cómo se hace, cómo perdonar y aceptar lo que pasó. Desde una perspectiva espiritual, hemos de asentir a lo que es y a lo que fue, a lo que vivimos y sucedió. Algunas personas inconscientemente saben que es bueno perdonar y dicen: “Mis padres lo hicieron lo mejor que pudieron”, y con esto creen haberlo resuelto. Y en efecto, todos lo hacemos (y lo hicimos) lo mejor que podemos (y pudimos). Ahora bien, no es posible superar ni trascender el dolor que negamos, minimizamos u ocultamos. Aunque estemos comprometidos en un proceso espiritual, no somos santos, somos seres humanos, niños heridos en el corazón. ¿Cómo podemos perdonar, verdaderamente, a padres y ancestros? Sigue leyendo

La vida se renueva y prosigue

5 sept 2014

© Aina Climent Belart

© Aina Climent Belart

Un día fuimos jóvenes y fuimos al maestro,
  y otro, nos alegramos viendo a nuestros amigos,
pero escucha el final de nuestra historia:
como nube vinimos, como viento nos fuimos. Rumi

En estos últimos meses y por razones ajenas a mi voluntad no he hecho ninguna entrada. En este tiempo he transitado una serie de acontecimientos que me han sobrepasado. En primer lugar, la revista Namaste dio por finalizada su andadura. Agradezco a su editor, Alberto Fraile, la confianza depositada en mí y la posibilidad de compartir mis artículos en esa excepcional plataforma. Tras esta primera pérdida vinieron un grave accidente de mi madre, del que fui testigo y del que le costó recuperarse, la muerte de una mujer cliente mía durante varios años, otro grave accidente de una sobrina y lo más difícil, la muerte sorpresiva de un hermano. Alrededor de esta muerte hubo también circunstancias familiares especiales, encuentros y una serie de rituales de vida y muerte entrelazados. Parece como si la última entrada en mi blog de la Revista Namaste, La noche oscura del alma, haya sido premonitoria. Sigue leyendo