Cuando me amé de verdad

13 abril, 2012

 

© Aina Climent Belart

© Aina Climent Belart

Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier circunstancia yo estaba en el lugar correcto y en el momento apropiado, y que todo es como tiene que ser. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso se llama… AUTOESTIMA. Sigue leyendo

La soledad del corredor de fondo

29 marzo, 2012

© Aina Climent Belart

© Aina Climent Belart

Todos amamos tan ciegamente alguna vez, cuando amamos  desesperadamente”. Manolo Garcia.

Una y otra vez me encuentro alentando a mis clientes en las sesiones de terapia a cuidarse, quererse, valorarse, respetarse, confiar en sí mismos, conectar con su niño o niña interior y sus necesidades, y aprender a estar solos. Hablo del ocho que somos: un círculo representa la parte adulta y el otro a la parte niña. Y de la energía que tiene que fluir dibujando el ocho para integrar ambas partes; ir llenando vacíos para  relacionarse desde ese respeto, amor, valoración y auto aceptación. Porque desde la desconexión y el abandono de nuestras necesidades no podemos conectar verdaderamente con los demás y lo que hacemos es proyectarlo y nos parece que son los otros quienes nos abandonan…y a veces lo conseguimos. Porque no hay peor carencia que no poder contar con uno mismo. Sigue leyendo

Un viaje hacia el corazón

25 febrero 2010

 

© Aina Climent Belart                                                                    © Aina Climent Belart

Por lo general, una persona solicita hacer terapia porque su malestar empieza a ser tan acentuado que se ve obligada a pedir ayuda, a buscar a un terapeuta que pueda proporcionarle algo de alivio para sus síntomas y luz en su camino. A veces, incluso mucho después de haber soportado durante un largo período de tiempo esa negrura o sufrimiento existencial. Taquicardias, miedos, ansiedad, opresión en el pecho o un estado depresivo son síntomas que reclaman atención, que se dejan sentir de manera que a la persona cada vez le resulta más difícil vivir haciendo caso omiso de ellos, sin escuchar lo que siente su alma. Sigue leyendo