Polvo de estrellas

30 mayo, 2013

 

Berrocales

Recientemente he tenido una experiencia trascendental nueva, ha sido tocar con las manos las cenizas del cuerpo del que fué mi padre, que murió hace unos años. Hicimos un ritual familiar y fuimos a enterrarlas a un lugar en el que el pasó bastante tiempo, una tierra que trabajo, cultivó y embelleció sobremanera. Esto me ha hecho reflexionar sobre su vida en particular y sobre el sentido de la vida y la muerte. Mi padre tuvo una vida plena y se trascendió a sí mismo. Desde tener 8 hijos y una veintena de nietos a plantar árboles, aprender astronomía, hacer Estudios Bíblicos, enseñar la Biblia tanto a grupos en la Iglesia como en un voluntariado con reclusos en cárceles. Para mí, un buen ejemplo de un hombre autorrealizado y trascendido. Ahora bien, su vida no estuvo exenta de dolor, desilusiones y frustraciones. Sigue leyendo