Los que aman demasiado

Foto © Aina Climent Belart

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En la práctica clínica en numerosas ocasiones me encuentro con mujeres que se entregan por completo a la relación de pareja y pierden su centro. Renuncian a vivir una vida centrada en ellas −incluso antes de haberla experimentado−, porque creen que es lo adecuado para que la relación funcione. Abandonan su propio mundo centrándose en el de su compañero y se olvidan de sus necesidades, deseos y objetivos personales, con el consecuente desgaste físico y emocional, y consiguiendo también perderse a sí mismas y que la relación se deteriore.

En su bést-seller Mujeres que aman demasiado Robin Norwood explica con detalle de dónde proviene esta dinámica y porqué hay tantas mujeres que encajan en este modelo, que no solamente está propiciado por los programas de socialización de roles, sino que en la mayoría de los casos se relaciona con una carencia de atención y amor en la infancia, principalmente del padre, aunque también de la madre.

El patrón que describe corresponde a un tipo de mujer que se siente atraída por un hombre que no la valora ni respeta, que no se interesa de verdad por lo que ella es y le ofrece. Una mujer que ama a alguien que no la corresponde y acepta una relación no recíproca, lo que indica una falta de consideración por su dignidad personal. Al tratar de obtener la atención de un hombre egoísta y distante que no se compromete y evita la intimidad se siente menospreciada; sin embargo, se ha identificado con esa manera de vivir y no le resulta interesante una relación más pacífica y tranquila.

La mujer que ama demasiado se siente hambrienta de amor y es adicta a las relaciones con hombres difíciles y emocionalmente inaccesibles, a quienes necesita como si fuesen una droga. Está «enganchada» al dolor emocional y a la excitación que proporciona la incertidumbre y la decepción, hasta el punto de pasar por alto o minimizar cualquier desengaño y de justificar incluso el maltrato o la traición. Él lo es todo para ella. Si bien muchas mujeres creen que esto es amor, en realidad se trata de una obsesión… y de una trampa peligrosa.

La principal motivación que subyace a esta «entrega desinteresada» es el evitar ocuparse de sí misma y evadir el propio dolor y vacío interior. En el fondo, existe un enorme vacío ante la propia soledad, y sin embargo involucrarse emocionalmente desde ese vacío interior sólo genera más vacío. La recuperación requiere precisamente estar sola, acoger los sentimientos que surjan, abrazar ese vacío interior y buscar con ahínco y determinación el propio camino.

En estos casos existe un serio problema de autovaloración y es bastante difícil superar esta dinámica sin tomar plena conciencia de ella y sin un buen apoyo terapéutico. Se trata de un proceso continuo de dejar de abandonarse y aprender a cuidarse, quererse y respetarse. Ante todo, se ha priorizar la propia recuperación y el compromiso con una misma. Trabajar el respeto y la autoaceptación, asumir los miedos y la propia vulnerabilidad porque ahí precisamente residen la fuerza y el coraje. Buscar el propio centro, la serenidad y la ecuanimidad, y para ello nada mejor que la soledad y la meditación. También se pueden retirar las proyecciones de su parte masculina, es decir, ejercitar y desarrollar aquellas características que le atraen del otro.

Dejar de amar demasiado consiste en empezar a ser una misma y no intentar ser quien el otro espera que sea, revelándose como se es, siendo auténtica. Para ello es inevitable recorrer el camino de la incertidumbre, la inseguridad y el miedo, y seguir adelante sola, aprendiendo a confiar en sí misma. Las mujeres que aman demasiado necesitan darse cuenta de que su pareja no puede ser el centro de su vida, porque ese centro reside en su interior. Para ello han de buscar apoyo a fin de aprender a amar, y también puede ayudarles conectar con su espiritualidad. Necesitan saber que las actitudes de dependencia, las exigencias, la posesividad, los celos, el control, la manipulación y el sufrimiento no son sinónimos sino distorsiones del amor, y que todos podemos aprender a vivir sin el otro.

Foto © Aina Climent Belart

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Por su parte, los hombres que se embarcan en este tipo de relación necesitan mujeres que vivan por y para ellos porque se sienten débiles, inseguros y dependientes tras una aparente fuerza y seguridad. Son como niños que requieren de una «mamá» que esté pendiente de ellos, los controle, regañe y aconseje. Alguien que no les pierda de vista, a quien aman y odian a la vez, una mujer que les exaspere tanto como la necesitan, y a quien puedan castigar por ello.

Son hombres a quienes une una relación infantil con la madre, que buscan la protección, el cuidado y la admiración de su pareja. Afectuosos cuando tratan de conquistar, se muestran irresponsables de sí mismos y de la relación una vez lo han conseguido. Lo que buscan es ser amados, no amar. Cuando la mujer deja de responder como ellos necesitan, cuando dejan de admirarles y aceptar, por ejemplo, los flirteos con otras mujeres o reclama una vida propia, entonces se enfadan y se muestran resentidos. Lo que buscan en realidad es una madre complaciente y permisiva en la mujer, y no una relación madura.

Esta dinámica relacional se corresponde con el síndrome del “perseguidor-esquivo” y está habitualmente ligada al género aunque en realidad son papeles intercambiables que pueden variar en diferentes momentos a lo largo de una relación o en diferentes relaciones, pues todos, como es sabido, todos tenemos una parte masculina y otra femenina. Así, hombres y mujeres podemos funcionar de manera inversa, ellas huyendo y ellos persiguiendo.

Independientemente del género, hay hombres y mujeres adictos a las relaciones y/o al sexo que ven al otro como un objeto, y aunque en apariencia pudiera parecer todo lo contrario, en realidad huyen de la intimidad y del verdadero encuentro. Como necesitan su «dosis» ponen el cebo para que alguien «pique el anzuelo», se vuelcan en relaciones instantáneas en las que dejan de lado las propias necesidades. Se convierte al otro en el centro o «salvador» de la propia vida y se abandonan gradualmente a sí mismos. Se renuncia a la autodeterminación para no amenazar la relación y ambos aceptan funcionar como «medias naranjas». No se permiten abrirse a la vida o a los propios intereses porque eso pone en peligro el vínculo entre ambos. Se intenta ser quien el otro quiere que sea, es decir, hay coacción y control, no sólo de lo que el compañero hace sino de lo que dice, siente y piensa. Se llega a aceptar incluso ser culpable de cuanto no funciona, se manipula, seduce, amenaza y maltrata, llegándose en muchos casos a una relación verdaderamente destructiva.

Y es que en las relaciones de dependencia hay «amor» y odio, apego y rechazo, hostilidad abierta o encubierta, de modo que se llega al agotamiento, la confusión y la pérdida del propio centro. Cuando uno de ellos se siente «ahogado» por esta dinámica desencadena una pelea, lo que proporciona cierta distancia para recuperar el tiempo y espacio individual, algo que no se permiten cuando están «bien», ya que eso se vive como una traición, como desamor. Ante todo, se evita el encuentro con uno mismo y el propio proceso, de manera que cuando surgen discusiones y peleas se alejan uno del otro, pero el hecho de estar solos les genera angustia y malestar, por lo que vuelven repetidas veces a lo único que les importa: la relación. Y cada vez hay más muestras de exigencias, desgaste y erosión. Éste es el panorama y caldo de cultivo de muchas dinámicas de pareja, incluso entre gente muy joven, que degenera en una desvitalización y pérdida de la dignidad personal.

Foto © Aina Climent Belart

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Es evidente que una relación no puede proporcionar lo que cada uno ha de darse a sí mismo. Estas relaciones codependientes dañan al niño interior y oscurecen la esencia. Cuando la relación termina por agotamiento se produce tal vacío y dolor que para evitarlo algunos se involucran inmediatamente en otra relación, y vuelta a empezar… hasta que uno se da cuenta de que vivir por y para el otro no conduce a nada. La búsqueda del amor a través del amor del otro, definitivamente, no funciona. Nunca se van a dar lo que no se pueden dar a sí mismos. En verdad, no podemos construir relaciones íntimas cuando no somos capaces de ser íntimos con nosotros mismos. La dependencia destruye la intimidad, y la necesidad de otra persona es dependencia, no amor. Cuando perdemos nuestro centro y nos centramos en el otro mantenemos una relación adictiva y codependiente. Nos «sacrificamos» por el compañero y la relación, dejamos de ser quienes somos y de hacer lo que deseamos, y luego pasamos factura y pretendemos que se nos recompense, que el otro haga lo mismo.

En realidad, nos servimos de la relación para no enfrentarnos a nuestros miedos, carencias y sentimientos de inadecuación personal. La intensidad de la atracción en la mayoría de los casos no es como se suele pensar una prueba de amor, sino de apego y del grado de carencia y necesidad que existe en las personas. Manifiesta la herida del niño interior, las carencias personales, el abandono al que está sometido, la falta de conexión con la esencia.

Recuperarse pasa por un largo proceso en que hay que afrontar la propia vida y soledad, el vacío y los sentimientos de inseguridad, y la falta de conexión con uno mismo. Muchas relaciones se basan en la fusión y el «enganche», siendo esto lo que la mayoría entiende por amor, cuando más bien se trata de relaciones patológicas y enfermizas. Cuesta romperlas, porque se está demasiado perdido, desconcertado y debilitado para poder salir de ellas. Se necesita tomar conciencia de que hay un trabajo por hacer, que es recuperar el centro y la dignidad personal. Qué importante, qué necesario es encontrar el propio centro, aquello que permanece inalterable incluso cuando todo alrededor cambia.

En primer lugar, hemos de responsabilizarnos de nuestra dependencia así como de lo que hemos permitido que nos hagan. Debemos abandonar el papel de víctimas, reconociendo y elaborando el dolor, la rabia, el miedo, la tristeza, la soledad. Otorgarse un tiempo y priorizar la recuperación, un proceso largo que dura un mínimo de entre dos y cuatro años, de lo contrario volveremos repetidas veces al mismo tipo de relación dependiente, en ocasiones en el rol de víctima y otras en el de verdugo, pero ése será el juego del eterno desencuentro.

Lamentablemente, vivimos en una sociedad adicta y codependiente en la que apenas existen modelos de relaciones sanas e interdependientes, aunque es cierto que cada vez somos más conscientes de cuál es el camino a seguir, lo que resulta muy alentador. Necesitamos romper esos patrones relacionales que hemos aprendido e interiorizado de anteriores generaciones que sólo conducen al desgaste, sufrimiento y pérdida de uno mismo, para poder acceder a un nuevo modelo de relación, un nuevo paradigma basado en el amor incondicional, el desapego, la libertad, la confianza y el respeto mutuo. En verdad, la única forma de romper esta dinámica de desencuentro pasa por desarrollar y priorizar la conexión con uno mismo.

Texto original © Ascensión Belart.

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VIDEO https://www.youtube.com/watch?v=RYEdrYzrcPI

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13 pensamientos en “Los que aman demasiado

  1. Que lindo encontrar entradas así, donde se siente como si alguien estuviera al frente de tu sillón hablándote como si conociera con lujo de detalles tu historia personal. Yo estoy en etapa de aceptación de mi codependencia con la última de relación que traté muchas veces de acabar, siento que ya esta fue la vencida menos mal. Mi camino ha sido precisamente la estar sola incluso en esta época de fiestas de fin de año, pero así con patadas de ahogado ha sido la única forma de entrar al fondo muy al fondo de mi interior y poder entender la frustración y tristeza que venía sintiendo.
    Gracias por esta entrada que llega a mi en el mejor momento de poder encaminar la vida hacia mis propias proyecciones.

    Saludos desde Bogotá Colombia.

    María Medina

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  2. Me ha encantado la entrada! Y encontrar tu blog. Hace un tiempo que intentamos ver el motivo por el cual podemos pasar de estar tan bien, a estar tan mal. Y por fin entiendo que es por esa necesidad de separación y espacio. Lo que si había detectado e interiorizado hace un tiempo que encajan a la perfección los perfiles de perseguidor-perseguido. Y desde que leí la entrada no hago más que pensar… Hay forma de reconducir una relación así una vez detectado el problema? o ya hay que considerar que es mejor terminar?

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    • Hay formas de reconducir la relación, aunque no es una tarea fácil. Si ambos son conscientes de las tendencias, inercias y dificultades, y si ambos hacen un trabajo personal, mejor con un terapeuta, entonces hay alguna posibilidad. Lo importante es que cada cual tome conciencia de su modelo y patrones de relación y de sus condicionamientos y se haga cargo de todo ello, y que ninguno intente controlar el que proceso del otro. A veces no es posible porque alguno o ambos refuerzan las actitudes defensivas egoicas por miedo a los cambios, y hay que considerar que es mejor ponerle un final a la relación. Si quieres, mira los enlaces de esta entrada y las entradas sobre relación de pareja, verás más información. Buena suerte!

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      • JRP. Si ambos estáis de acuerdo a un nivel consciente de que el objetivo de vuestra relación consiste en crear una oportunidad, no una obligación; una oportunidad de crecimiento, de auto-expresión plena, de elevar vuetras vidas a su más alto potencial, de subsanar cualquier falso pensamiento o idea que hayáis tenido de vosotros mismos, y de la unión final con Dios a través de vuestra comunión de vuestras dos almas; si asumes este compromiso, en lugar de los compromisos que has asumido hasta ahora, la relación se habrá iniciado con muy buen pie, habrá tenido un muy buen principio

        Conversaciones con Dios. Neale Donald Walsch.

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    • @axbelart Hola, muchisimas gracias por tu post. Este y varios otros han sido de mucha ayuda. Me gustan mucho los descubrimientos que he logrado con tu blog. Estube buscando el termino perseguidor-esquivo y solo encontre referencias a el en internet bajo la teoria de “terapia familiar sistemica” estudias esta teoria? podrias tambien por favor darme la traduccion en ingles del termino o alguna fuente donde buscar mas informacion sobre el perseguidor esquivo?

      EN FIN, este post lo hago porque en mi caso particular en el que estoy analizando una relacion que por el momento esta interrumpida. Es con una mujer que es codependiente. Me he alejado de ella y creo que tengo algo mas de paz, aunque si siento la falta de una pareja. Ella es consciente de su codependencia y yo de mi patron perseguidor esquivo y no hemos entrado en relacion bajo esas circunstancias antes. Teniendo en cuenta que la relacion esta interrumpida ahora, Es mejor que busque otra persona o re establecer esta relacion?

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      • Hola perseguidor-esquivo, en efecto, es un término que viene de la terapia familiar. Lo siento pero aunque lo he buscado no conozco el término en inglés. En realidad se refiere a la pareja: mientras uno de los dos persigue y el otro esquiva, ese es el juego del desencuentro, para evitar la verdadera intimidad y a la vez mantener la dependencia. Hay una autora que se llama Peggy Papp que lo usa en La red invisible, editorial Paidos.

        Si ella es codependiente, tu debes ser dependiente, así funciona. Si lees otros posts de mi Blog en el apartado Pareja encontrarás más información. Cada uno ha de hacerse cargo de sí mismo y de su vida, madurar, apender a sostener su niño interior e integrarlo, un largo proceso, para que vamos a engañarnos.

        El hecho de que estés pensando en buscar a otra persona es indicativo de tu dependencia. Lo mejor es estar un tiempo solo, aprender a gestionar el propio tiempo y la soledad, acoger el vacío, así desde una mayor madurez personal se puede crear una relación madura y más independiente, dónde ya no hay tanto control, celos, chantajes, manipulación etc…

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  3. Mil gracias por la respuesta! Me ha sido de gran ayuda. La verdad que es alentador porque estamos en ese camino, de reconocer cada uno su parte e intentar mejorarla. Por mi parte hacía tiempo que estaba tabajando muchas cosas. Me había dado cuenta que siempre elijo mismo tipo de pareja, en el que pueda ser la perseguidora y es cierto que pasé un tiempo sola y esta relación la afronto distinto (aunque aun hay trabajo por hacer) .y gracias a la terapia Gestalt todo ha ido cogiendo forma. Por su parte, cuesta más que conecte con las emociones ya que todos tenemos una mochila con experiencias, vivencias, familia del pasado. Pero poco a poco.
    Y lo que más me ha gustado es poder leer tu entrada juntos, comentarla, reconocerlo y comprometernos a mejorar y sobre todo a no utilizarlo en contra del otro si no para ayudarlo en sus debilidades.

    Que pena que no seas de Barcelona!!
    Y que alegría haberte “descubierto”
    Estudio psicología, empiezo con la terapia asistida con perros, y práctico regularmente yoga y meditación. Aunque me siento más identificada con en el induismo que con el budismo, este me parece super interesante y apasionante. Por eso este blog ha sido un regalo.
    Gracias

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  4. Leído todo el contenido veo que es un planteamiento egoísta y feminista que pretende que las mujeres se queden solas. En la vida se tiene que tener criterio propio no como dijo aquel: “adonde va Vicente allí va toda la gente”.

    Seguramente que esta pudo haber sido la experiencia que tuvo alguna persona que no logró superar lo que le pasó. Yo le digo en la vida y en las relaciones siempre hay problemas y en una relación de pareja siempre hay una persona que es más fuerte que puede apoyar a la otra cuando lo necesita. Pensar de la forma como lo plantea es una visión muy egoísta que la única alternativa pareciera que es la soledad. Acaso no hay muchas personas que cada día buscan desenfrenadamente la asistencia de un sicólogo porque se sienten solas?

    Mi estimado lector piense y medite en eso y tenga su propio criterio, no el de otros/as.

    Un saludo,

    W.L.

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  5. Enhorabuena por este magnífico post!

    Nada más quería apuntar que a partir del libro de Robin Norwood se han ido creando grupos anónimos de Mujeres que Aman Demasiado en los que se comparten experiencias y se aprende muchísimo. Estos grupos existen prácticamente en todo el mundo.

    Te invito a que eches un vistazo a mi blog, me encantaría que participaras: loquellevoenlamochila.blogspot.com.es

    Un abrazo

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  6. Como es posible que una persona que Escribe una nota de estas este tan desinformada y tan lejos de la realidad.en estos casos es donde me da tristeza ver como existe tanta ignorancia en una persona llevándose pordelante a otros igual de inherentes.esto es un claro ejemplo de hablar sin saber.

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  7. Es curioso, yo entiendo por “amar demasiado o darse demasiado” a una persona que ama entregándose hasta las entrañas y más. Nada que ver con aquello de vivir alrededor de alguien, o no tener vida propia. Para amar hay que hacerlo sin reserva, completa, con todo el alma, con todo tu cuerpo, tu corazón y tus entrañas hasta quedar exhausta, cuando estas con esa persona. Responder a todo el cariño, la pasión y la entrega que te dan y devolverlo por triplicado. No tiene nada que con la dependencia y mucho menos la adicción a otra persona, a no ser que sea algo reciproco. Eso es amor, una persona que no teme a la pasión y más bien la busca..

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