Querido Hombre: yo te he herido

Aimee Stewart

Aimee Stewart

 

Querido Hombre: yo te he herido.

Te he menospreciado, manipulado, enjuiciado, culpado, provocado, poseído y lastimado. Te he celado, chantajeado y traicionado. Te he violentado, conquistado, sometido y controlado en mis interacciones contigo desde mi inconsciencia e ignorancia.

Te he proyectado mis frustraciones y mi sombra, todo aquello que no veía ni aceptaba de mí misma. Te he proyectado mis miedos, expectativas, exigencias y demandas. Me he hecho la tonta, me he colgado y he hablado mal de ti. Te he sido fiel, te he sido infiel, y me he obsesionado contigo en la búsqueda de tu mirada.

Querido hombre: yo me he victimizado y he permitido que me hirieras, maltrataras y ningunearas al actuar desde patrones y mecanismos inconscientes provenientes de mis padres y cadena de antepasados, reproduciendo las eternas luchas de poder y las ancestrales guerras entre hombres y mujeres.

Ahora me libero y te libero de reincidir en dichas dinámicas destructivas.

Querido hombre: yo te he abrazado, sostenido, mecido, amado y cuidado. Me he entregado a ti física y emocionalmente, (casi) en cuerpo y alma. Me he sumergido en tus ojos, te he recibido y dejado que entraras en mí. Me he fundido contigo, te he gozado y regalado mi energía. Me he abierto a ti, te he complacido y he conectado con tu alma.

Sí, a momentos he conectado con tu alma, cuando mi ego desaparecía por un tiempo breve y dejaba libre mi esencia.

Te he acariciado, masajeado, nutrido y agasajado. Te he encendido y llevado al delirio. He dramatizado para conseguir tu amor, para que me completaras y dieses aquello que creía que no tenía. Te he interpelado, coartado, seducido, maldecido, engañado y desvalorizado.

Y también te he enseñado, iluminado y transformado. Te he apoyado, admirado y dado alas; te he alentado, he creído en tí, te he valorado e idealizado.

Ahora integro mi masculino y me completo, me respeto y te respeto. Y ya no me obsesiono contigo.

Querido hombre: gracias por tu valentía (tal vez inconsciencia) para implicarte emocionalmente conmigo. Gracias por ayudarme a conocerme. Conocerte es transformarme y cuando me conoces, te transformas. Gracias por el placer compartido, por las lecciones residuales y los aprendizajes colaterales. Hoy me inclino ante ti y te honro. Y te digo:

Lo siento, perdóname, gracias, te amo.

Ahora estoy en paz conmigo misma, se acabó la guerra interior entre mi parte masculina y femenina. El Sagrado Masculino y el Sagrado Femenino que me habitan se están reconciliando, y se abrazan y apoyan mutuamente, y juntos se regocijan viendo a la niña.

La niña es lo que SOY en esencia, y lo que estoy gestando y voy a dar a luz próximamente.

Ahora estoy en paz y quiero seguir en paz. Ahora soy mejor yo para crear un mejor nosotros. Y para ello, tan solo déjame ser, déjame estar a mi aire, déjame mi tiempo y espacio, vive tu vida y no te cuelgues de la mía. Acompañémonos, seamos amigos íntimos y aprendamos a danzar nuevas y desconocidas danzas de contacto y retirada.

Necesito retirarme para integrar lo vivido y despues entregarme. Integrar para entregar y entregar para integrar.

Ahora, aquel que se atreva a acercarse para intimar conmigo encontrará una mujer indómita, dócil, contradictoria, serena, fuerte y vulnerable. Una mujer que se conoce, se valora, se respeta y se ama. Una mujer que ha vivido y ha sufrido, y a la que le ha costado llegar hasta el punto exacto donde se encuentra. Una mujer que se está enraizando, floreciendo, empoderando.

Una buena compañía, que sabe escuchar y disfrutar; creativa, divertida y a veces un poco melancólica. Una mujer feliz, agradecida y empática, con una notable necesidad de preservar su tiempo y espacio. Una mujer leal, intuitiva y compasiva, que hiere (y se hiere) cuando no respeta sus necesidades, ritmos, espacios y tiempos. Una mujer implicada, con un montón de cicatrices de heridas de guerra, amiga, hermana y madre.

Una mujer consciente que abraza la impermanencia, comprometida con su camino espritual y su proceso de individuación.

Una mujer libre y salvaje.

Texto original © Ascensión Belart

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3 pensamientos en “Querido Hombre: yo te he herido

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